YO SOY LÍBANO (PARTE 16)

14_feb_24
EL ARTE FENICIO
ANTONIO TRABULSE KAIM (+)

 

En el arte fenicio hay elementos de varias procedencias: egipcia, mesopotámica, griega, egea, siria y micénica, o sea que fue un arte eminentemente ecléctico. Su característica principal fue fundir y armonizar en un todo original, tan diferentes corrientes artísticas. Durante 1000 años fue imposible viajar por el Mediterráneo sin encontrar artículos fenicios: joyas, vidrio, marfil tallado o recipientes de metal decorado. Había una amplia variedad de diseños, pues sus artistas buscaron satisfacer las más variadas predilecciones. Al principio actuaron como mercaderes que vendían cerámica minoica y objetos egipcios; fortalecieron el comercio marítimo y desarrollaron su pericia. Con el tiempo fundaron una industria creativa artesanal que daba forma a la mayoría de las piezas decorativas que comerciaban.

Hacían miniaturas de marfil labradas, placas ornamentales, figurillas y otros artículos, como paneles decorativos de marfil para muebles diseñados y fabricados con finas maderas. Los asirios apreciaban estos materiales y equipos, al grado de recibirlos como tributo. El marfil provenía de colmillos de elefantes de la India o que los cartagineses creaban. Producían adornos de oro, plata, cobre y bronce. Su orfebrería era creada en filigrana y granulada, labor olvidada hasta ser retomada en le década de 1920. La Ilíada y la Odisea describen con asombro las vasijas de plata de Sidón. Plinio escritor y político romano, cuyas cartas describen la vida en el Siglo I después de Cristo; dice que la invención del vidrio se debe a los fenicios, al igual que la pasta vítrea. Otros dicen que la heredaron de Egipto y Mesopotamia, teniendo pericia para hacer collares y otros ornamentos. Fabricaron frascos de incienso y recipientes usando arena de las playas de Tiro que mezclaban con carbonato sódico, para luego someterla a altas temperaturas y añadir pigmentos para convertirlos en vidrios de colores. Las fábricas de pasta vítrea produjeron vasos y objetos como envases para perfumes. Homero, autor de la Ilíada y la Odisea las dos más grandes epopeyas de la antigüedad griega, habla de un producto fenicio: las copas con figuras en relieve hechas de oro, plata o bronce, con las que mostraron su pericia y técnica.

En el Siglo IX a de C. aparece en Chipre una cerámica fenicia decorada, cuya superficie competía con el metal. Los fenicios divulgaron el uso de ánforas para el almacenamiento y las figuras de cerámica que estuvieron al alcance de todos. Su cerámica buscó tener utilidad. Comerciaban hierro, plomo y estaño de España, cereales de Sicilia, marfil, oro y papiros de África, incienso de arabia y madera, tintes, tejidos y la cerámica fenicia.

Los fenicios ejercían el trueque pues sus compradores no conocían la moneda. Según Heródoto, practicaban el trueque mudo indirecto. Llegaban a una costa, dejaban su mercancía y volvían a sus barcos. Los lugareños la verificaban, proponían un valor y se iban. Los fenicios volvían y si era lo adecuado, lo tomaban y dejaban sus productos. Las acciones comerciales fenicias lograron tal aceptación, que todos deseaban tratar con ellos.

Muchas de las obras son artesanales con influencia egipcia en la cerámica, las esculturas, las joyas y las piezas metálicas. Hay influjo asirio y atracción por lo griego. Objetos anteriores al Siglo X a de C. deben ser analizados para saber si son fenicios o egipcios, griegos o asirios, determinando ello por lo que muestran sus relieves o los dibujos que hay en sus sellos; los hay en Chipre o en tierras fenicias, como la parte superior de una columna que tiene formas de arte oriental que antecedió al capitel jónico. Los templos fenicios se definían por sus tabernáculos sin cubiertas. El perfil dado a los sarcófagos pétreos sidonios con formas humanas como los egipcios, son llamados por algunos cronistas catafalcos antropoides. En Tartessos o Tarteside, nombre dado por los griegos a la primera civilización occidental heredera de la cultura megalítica del suroeste ibérico, que se dio en el triángulo formado por Huelva, Sevilla y Cádiz, hay muestras de la influencia que los llevó a cambiar las tradiciones culturales fenicias. Es curioso que la mayor parte de lo que perdura en tierras que fueron fenicias, se hallaran en otros países, lo cual refleja que los fenicios inundaban sus mercados. Salieron al mar llevando consigo su economía mixta de industria, arte y comercio hacia sus colonias occidentales y triunfaron.

 

LAS EXPEDICIONES FENICIAS
ANTONIO TRABULSE KAIM. (+)

 

En el Siglo VIII a de C; las urbes fenicias fueron tomadas por los asirios hasta finales del Siglo VII a de C.; con excepción de Tiro, que siguió libre hasta el 538 a de C.; cuando la tomaron los caldeos de Nabucodonosor II y, en el 539 a de C. pasó al imperio persa. Bajo este dominio, Sidón fue la principal urbe fenicia. Desde el Siglo VI a de C.; Cartago dominó a las urbes fenicias de Occidente. Los fenicios fueron, sin duda, los mejores comerciantes y marineros del mundo clásico. Las naciones cercanas empleaban los barcos y tripulaciones fenicias. Los fenicios fueron de los primeros pueblos de la época antigua en mostrar habilidades y características especiales para comerciar. Establecieron colonias en ambas orillas del Mar Mediterráneo, algunas fundadas y planificadas por ellos y otras adquiridas. Parte de la población fenicia original se quedaba en cada una de ellas. Hay que destacar que las poblaciones, después de un tiempo, desarrollaban su propia forma de vida, algunas inclusive se desvinculaban de la ciudad original de sus fundadores y entre ellas no existían relaciones demasiado estrechas.

Alejandro Magno invadió el Cercano Oriente y derrotó rotundamente a Persia en 333 a de C. Sidón, Arguad y Biblos cedieron al paso de ese avance incontenible. Tiro fue sitiada durante siete meses cayendo en el año 332 a de C. los fenicios fueron declinando hasta ser casi asimilados por los Seléucidas dinastía de reyes macedonios en Oriente Medio desde el S. IV hasta el I a de C. Se establecieron cuando el imperio de Alejandro Magno fue repartido entre sus más importantes seguidores. El reino seléucida se extendía hacia el Oriente, desde el Asia Menor hasta el actual Paquistán. Seleuco I, Antíoco I, Antíoco II, Seleuco II, Antíoco III, y Antíoco IV reinaron entre el 305 y el 164 a de C.

El reino seléucida tuvo dos capitales: Antioquia en Turquía, y Seleucia, en Mesopotamia. Los seléucidas poseían cultura helénica y eso alentó a muchos colonos griegos a ir a sus dominios. Sin embargo, por tener un gobierno autocrático, siguió el ejemplo de sus antecesores asirios y persas. En el reinado de Antíoco II fueron venerados como dioses. Chocaron con la dinastía macedónica y ptolemaica de Egipto.

Después de 250 a de C. los seleúcidas perdieron el control de las tierras al Este de Río Eúfrates y fueron expulsados del Medio Oriente. Siria fue anexada por Roma en el 64 a de C.; cuando Pompeyo Magno depuso a los dos candidatos al trono. Fenicia fue helenizada paso a paso y, en el 64 a de C; desapareció su nombre y el área se convirtió simplemente en la provincia siria del imperio romano.

Los marinos de Sidón y Tiro lograron supremacía en Kipros (Chipre), primer punto donde establecieron colonias, siendo la más famosa Kition, hoy Lárnaca, siguiendo Bambula y Amatus, Limasol, Thámassos, Laphitos, Marión y Golgol. Siguió Rodas, la mayor isla del Dodecaneso, Samos, cuna de Pitágoras, 582-500 a de C; filósofo y matemático griego cuyas doctrinas influyeron en Platón. Nació en la Isla de Samos y fue educado con las teorías de los filósofos jonios, Tales de Mileto, Anaximandro y Anaxímedes.

Luego del mítico rapto de Europa la hija del Rey Agenor, rey de Tiro, su hermano Cadmus la buscó en Creta y enseño el alfabeto a los griegos, siendo así el primer maestro en la historia; según Heródoto, los caracteres grabados en el templo de Apolo Echmoon, en Tebas, son fenicios, y en esa urbe hallaron monedas con la efigie de Cadmus. Fueron a Cilicia y Creta y tornaron a Malta, punto comercial del Mediterráneo, cuyo nombre, según los fenicios deriva de la palabra Maleth, que significa refugio, aunque la teoría más sólida es que viene del griego meli que alude a la miel.

En San Lorenzo hay un monumento con mercaderes Tirios y la inscripción: A nuestro señor Melkart el Baal de Tiro. Construyeron Panormus (Palermo) y Soli, así como Heraclia y Sciacca. Colonizaron Motya, isla al oeste de Sicilia, entre los Siglos XI y IX a de C. en Tharros, Sardinia, hay jarras de enterramiento y ornamentos que muestran el alto nivel artístico fenicio. Estatuillas de bronce y plata con inscripciones fueron encontradas el Sulcis , Olbia y Monte Sirai. Ptolomeo menciona una del dios Baal con la leyenda: Sardus, el padre de Allí eel nombre de Sardinia. Fundaron varias factorías en Mileto y Sicilia. Circundaron África en la histórica expedición de Hanón, confirmada 2000 años después por el portugués Vasco de Gama. Llegaron a Irlanda, luego de que, hacia el año 1000 a de C.; alcanzara la antigua Maos Calpe, rebautizada por los árabes como Gibraltar (Yabal al Traik, Montaña de Tarek); fundaron Gadir (Cádiz), Málaka (Málaga), Abdera, Cartagina (Cartagena) y Cateia, estableciendo contacto con el reino de Tartessos en la cuenca del Río Guadalquivir, de la actual Andalucía.

Siguieron a Lixos, en la costa actual de marruecos; fundaron Ibiza en las Islas Maleares, para controlar las rutas a Iberia, así como Tánger, Alcacher do Sol, Boca de Río, Altimao, Cashelia, Antas, Torre de Ares, y otra en la Costa Atlántica. Cambiaban vino del Monte Líbano por plata ibérica, para fabricar bellos utensilios. Se edificaron Byrsa, en Tunes, palabra que deriva del vocablo fenicio Tunit o Tánis, otro de los nombres de Astarté, al igual que ras Dimassedh, Lamta, Souze y Bizerta. En Argelia, Annaba, Cosantine, Tipasa, Guraya y la Isla de Rashgun. En Libia, Sabratha, Oea, hoy Trípoli, y Létis Magna, cuna de Séptimo Severo, fundador de la disnastía imperial de los Severos y Militar proclamado por sus legiones romanas. Establecieron en Marruecos Melilla y Támuda. Se dice que Gibraltar fue fundada por el dios Melkar. Cerca de Nápoles fundaron Puzuolli, un sitio con aguas minerales hallada desde tiempos antiguos, y se dice que llegaron a tierras escandinavas buscando el estaño necesario para algunas aleaciones. En Siglo VIII a de C. tocaron las Islas Canarias, vitales para navegar en el Atlántico, dejando vestigios en Corvo, una de los azores descubiertos en 1749.

En estas travesías marítimas los fenicios llegaron por el Norte hasta las legendarias Islas Casitérides o Islas de Estaño, en las aguas de Galicia. Recordemos que la costa de Galicia fue recorrida antes del año 1000 a de C. por navíos griegos y fenicios, en la ruta hacia ese mítico archipiélago, haciendo escala en algunas desembocaduras. Por el Sur, circundando el continente africano, tocaron Cabo Verde, península del occidente senegalés y el lugar más occidental de África. Estas aventuras, inconcebibles en esta época, refuerzan la hipótesis de que fueron los primeros en llegar a América; hay historiadores que la sustentan y que dan la posibilidad de que, efectivamente, pueden haber llegado a Brasil 25 siglos antes de que el genovés descubriera el continente. En el Estado de Paraiba, al oriente del noroeste brasileño, en costas brasileñas del Atlántico, notaron que su nave debería ser reparada y abastecida antes de zarpar, explicando su presencia, escribieron sobre una piedra:

“Somos hijos de Canaán, de Sidón, la ciudad del rey.
El comercio nos ha traído a esta remota playa tierra de montañas.
Sacrificamos a un mancebo para los eximios dioses y diosas en el tiempo XIX de Hiram,
nuestro poderoso monarca.
Nos embarcamos en Ezión-Geber y hemos estado en el mar con diez naves.
Hemos permanecido durante dos tiempos, circundando la tierra de Ham
Pero fuimos separados por la mano de Baal y ya no estuvimos con nuestros compañeros.
Hemos llegado aquí doce hombres y tres mujeres.
Que los eximios dioses y diosas no favorezcan.

 

Según parece, la palabra tiempo se refiere a año que la mano de Baal a una tormenta. De nuevo cito al geógrafo e historiador griego Heródoto de Halicarnaso, quien asienta la salida de estos hombres de Ezión-Géber, ciudad bíblica de Idumea, en el Golfo de Ácaba, a bordo de diez navíos, y lo más revelador es que en la piedra de Gavea, Paraíba, Brasil, hay otra inscripción con letras fenicias que dice: Llegamos durante el reinado Tirio de Badezor, primero nacido de Jethbaal.

Se encontraron más vestigios en Miracuera, Pacoval, el Amazonas, Urucara y Puiri, Manaos, Ceara, y Itacuatiara y Bahía. En 1872, el hijo del amo de una plantación en Paraiba, descubrió enterrada la piedra simétrica utilizada por los fenicios para su mensaje y la envió a la Academia de Ciencias de Río Janeiro; los arqueólogos la calificaron como falsa pues el estilo de la escritura no correspondía a las letras halladas en el Medio Oriente o en el Mediterráneo.

Pero un siglos después, el doctor Cyrus Gordon, investigador de la Universidad Americana de Brandeis, analizó la piedra y avaló su autenticidad, la cual se conformó con manuscritos fenicios hallados en las cuevas del Mar Muerto, con frases y giros que tienen el mismo estilo. El doctor Gordon comprobó que lo escrito en Paraíba es igual a las formas fenicias del Siglo VI, a de C. desconocidas para los científicos de un siglo antes. Fue un argumento lógico, pues el mensaje había sido escrito con una forma desconocida en el Siglo XIX. Otras pruebas: en bocas del Amazonas se hallaron cerámicas con diseños fenicios. En bosques del Estado de Mato Grosso, hay monumentos similares a los hallados en Saida (Sidón). El brasileño Amir Klink, descendiente de libaneses realizó en 1984 la misma travesía en un navío similar al de los fenicios, con el cual probó la viabilidad de la hazaña fenicia.

Los fenicios, pues, dejaron un admirable legado a la humanidad, como sus sistemas bien diseñados para fundar sus colonias, sus métodos comerciales, el teñido de las telas, la transparencia del vidrio y, desde luego, el máximo instrumento para la comunicación humana: el alfabeto fonético, en la rama industrial, abrieron locales para trabajar la materia prima propia o foránea. Con tecnología propia y foránea lograron ser productores de armas, joyas, utensilios de hierro y bronce, objetos de cristal, telas teñidas, perfumes y, especialmente, de barcos, que, provistos incluso de marinos, sirvieron a los pueblos que requerían de su experiencia y destreza.

Otro magnifico aporte fenicio a la civilización humana fueron sus experiencias en la navegación que dieron vida en altamar al remo y a la vela, guiándose por el sol, en el día y en las travesías nocturnas por la Estrella Polar que miramos a simple vista, situada en la bóveda celeste y que es la más cercana al eje de rotación de la tierra. Los fenicios enseñaron la navegación a los griegos. Armaron navíos, vitales para quien pretendiera un poderío marítimo; ofrecían los llamados redondos, que se utilizaban para el comercio. Las naves pequeñas con dos bancos de remeros; y las largas aptas para la guerra. Los barcos largos tenían en la proa un espolón puntiagudo para envestir y tres columnas de remeros; se llamaban trirremes.

De tal magnitud fue el logro de quienes habitaban la tierra de marinus el tirio, padre de las geos matemáticas, inventor de la proyección cilíndrica equidistante y, por ende, diseñador de las líneas de longitud y latitud.