YO SOY LÍBANO (PARTE 25)

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NUEVAMENTE LOS EGIPCIOS
ANTONIO TRABULSE KAIM (+)

 

Dos fenómenos afectaron la vida de mis hijos libaneses en una misma época:

1.- Por una parte, los imperialistas turcos, desde Estambul, declararon los llamados Jatt Hamayun (decretos imperiales), que dieron igualdad a cristianos y musulmanes en el imperio, al menos en el papel.

2.- Por otra, como remembranza de los faraones y de la dinastía fundada por Ptolomeo I Sóter, general de Alejandro, que gobernó en Egipto en la era helenística, Muhamad Alí quiso extender su imperio, a Palestina y a Siria, por los cual envió a Ibrahim Basha y a su hijo Sulaimán Basha, a conquistarlos.

Ambos lograron triunfos al iniciar la campaña.

En Konia, al sudoeste de Turquía derrotaron a los otomanos, cuyos jefes llevaron su dolor a Europa. Excepto Francia que simpatizaba con Mohammad Alí, y los europeos secaron las lágrimas turcas. Ibrahim Basha fue amo y señor en mi territorio por nueve años, proclamó la igualdad religiosa y borró actitudes humillantes anticristianas. Impulsó la enseñanza en escuelas cristianas y fomentó que los misioneros establecieran sedes. Nombró jueces cristianos, encargados de las finanzas públicas y envió a jóvenes cristianos a El Cairo a estudiar medicina. Introdujo reformas en asistencia pública e higiene, impulsó el cultivo de la morera, la vid y el olivo y creó consejos administrativos. Por no convenir a sus planes, los turcos quisieron desalojarlo, sufriendo un desastre en Nizib hoy Nizip, en una batalla en la que 40,000 egipcios aplastaron con su artillería a 80,000 otomanos.

Los europeos, ante los reclamos turcos, firmaron el tratado de Londres, en 1840, forzando a Ibrahim a salir de las tierras conquistadas. Su ambición militar tuvo un alto precio diplomático con Inglaterra, Austria, Rusia y Prusia. Pero Ibrahím Basha no salió de inmediato por lo que mis costas y las de Palestina fueron bombardeadas; Acre se convirtió en una hoguera y cañonearon a Beirut, Saida, Tiro, Biblos y Trípoli, durante tres días, causando daños de consideración.

Fue la última incursión egipcia en Líbano. Ibrahím Basha regresó desilusionado y hastiado de las intrigas, pactos, tratos, engaños y demás estrategias que forman la política de las potencias y que él denominó como el terrible maquiavelismo del europeo enfermo.

Pero, y yo, Líbano ¿lograría ser un estado soberano? ¡esta duda desesperaba a mi población! Pero lograr una plena independencia…no pasaba hasta entonces de ser un anhelo.